El baobab: el árbol de la vida africano y por qué se usa cada parte


Si alguna vez te has cruzado con el aceite de Baobab en un producto de cosmética, has conocido solo una pequeña parte de uno de los árboles más extraordinarios de la tierra. El baobab (Adansonia digitata) es el árbol de la vida africano, y ese nombre no es exageración poética. Describe literalmente lo que este árbol hace por todo lo que vive a su alrededor.

Obtenemos nuestro aceite de Baobab directamente de comunidades en Ghana que llevan generaciones prensándolo a mano. Pero el árbol merece una historia propia.

¿Cómo es un baobab?

Nada te prepara para ver un baobab en persona. Los ejemplares antiguos alcanzan entre 25 y 30 metros de altura, pero es el tronco lo que te detiene en seco: algunos superan los 10 metros de diámetro y dan al árbol una silueta hinchada, casi surrealista, contra el cielo africano. La corteza es lisa y de un gris plateado, lo bastante blanda como para que los elefantes la arranquen y la mastiquen para extraer la humedad guardada dentro.

Buena parte del año los baobabs están completamente sin hojas, de ahí su otro apodo: el árbol al revés. Con las ramas desnudas alzándose al cielo como raíces, la vieja leyenda dice que un dios travieso lo plantó del revés. En la estación seca esa silueta desnuda es inconfundible. En la estación de lluvias, el árbol reverdece casi de un día para otro.

Los baobabs viven más que casi cualquier otro árbol. Muchos alcanzan entre 500 y 1.000 años, y algunos ejemplares se han datado en más de 2.500. Imagínate: ya eran antiguos cuando las pirámides eran relativamente nuevas.

Cómo almacena agua un baobab

El baobab es técnicamente una suculenta. Su tronco no es madera en el sentido habitual, es fibroso y esponjoso, capaz de absorber y almacenar decenas de miles de litros de agua durante la estación de lluvias. Ese depósito interno le permite sobrevivir a la larga estación seca africana y dar fruto cuando casi nada a su alrededor puede. Las comunidades saben desde hace mucho cómo acceder a esa agua en emergencias, lo que convierte al baobab en un salvavidas literal.

La fruta: un superalimento que se seca en el árbol

La fruta del baobab no se parece a ninguna otra. Es la única del mundo que se seca de forma natural en la rama. Cuando cae, la pulpa de dentro ya se ha deshidratado hasta convertirse en un polvo calcáreo y ácido, así que no requiere procesado. La cáscara dura, que parece una vaina grande y aterciopelada, verde o marrón, de hasta 30 cm, solo hay que abrirla.

La pulpa seca del interior, lo que conocemos como polvo de baobab, es extraordinaria desde el punto de vista nutricional:

  • Vitamina C: 6 veces más que las naranjas
  • Calcio: el doble que la leche
  • Hierro: más que la carne roja, gramo a gramo
  • Fibra: casi el 50 % del peso del polvo
  • Potasio, magnesio, vitaminas del grupo B: todos en cantidades relevantes

En África el polvo lleva siglos disolviéndose en gachas, añadiéndose a sopas, mezclándose con agua como bebida refrescante y usandose como leudante en el pan, muy parecido al cremor tártaro. Hoy se vende en todo el mundo como superalimento, en batidos, barritas y bebidas. Nosotros no vendemos polvo de baobab, pero si te lo encuentras, merece la pena probarlo.

Las hojas: de la olla a la cosmética

En comunidades de África Occidental y Central las hojas de baobab son un alimento básico. Las hojas jóvenes se recolectan en la estación de lluvias, luego se hierven como espinacas o se secan y muelen en un polvo que se añade a sopas, guisos y salsas. En Ghana, Senegal y todo el Sahel, el polvo de hoja, llamado lalo en algunas regiones, se usa a diario como espesante y aporte nutricional en platos comunitarios. Es rico en proteína, calcio y hierro, y se valora especialmente como alimento para mujeres embarazadas y niños pequeños.

Nada se desperdicia. Incluso secas, las hojas se guardan y se usan durante toda la estación seca, cuando escasea la verdura fresca.

Las semillas: aceite, alimento y fermentación

En las semillas del interior de la fruta empieza la historia de FairTale GHANA. Nuestro aceite de Baobab dorado y prensado en frío es rico en ácidos grasos omega 6 y omega 9, con algo de omega 3, junto a tocoferoles naturales, la familia de la vitamina E, y tiene un perfil de ácidos grasos que se parece a la estructura lipídica de la piel.

Una nota honesta sobre la ciencia. Toda esa vitamina C de la que hablamos arriba está en la pulpa de la fruta, no en el aceite de la semilla. Muchas marcas difuminan esa línea. Lo que aporta el aceite son ácidos grasos y vitamina E natural, y con eso basta.

Pero las semillas se usan para mucho más que aceite. Tostadas se comen como snack o se muelen para una bebida parecida al café. Molidas en harina, espesan sopas y guisos. Fermentadas, se convierten en un condimento de uso similar al de las semillas de algarrobo africano, profundamente sabroso, potente e intenso. En partes de Mali y Benín, las semillas de baobab fermentadas son un condimento tradicional transmitido de generación en generación.

La corteza: cuerda, tela y medicina

La corteza interna fibrosa del baobab lleva milenios convirtiéndose en cuerda, esteras, cestas e incluso tela. Fresca es fuerte y flexible, y tradicionalmente se ha usado para todo, desde material de construcción hasta redes de pesca. En medicina tradicional africana los extractos de corteza se han usado para la fiebre, la inflamación y como antimicrobiano. La investigación moderna ha empezado a confirmar algunas de estas propiedades.

Los elefantes, que conocen bien el árbol, arrancan la corteza en la estación seca para llegar a la humedad de las fibras. Un solo elefante puede dañar bastante a un árbol grande, pero los baobabs son notablemente resistentes y se recuperan por completo.

La fauna: un ecosistema entero en un árbol

Un baobab adulto crea un ecosistema completo a su alrededor. Existen casi 300 usos documentados del baobab, y la fauna representa una parte importante de ellos.

  • Elefantes arrancan la corteza por el agua y comen la fruta
  • Babuinos y monos se dan un banquete con la pulpa y dispersan las semillas por la sabana
  • Murciélagos frugívoros polinizan las grandes flores blancas, que se abren solo de noche y tienen un aroma dulce y fermentado
  • Gálagos beben el néctar de las flores
  • Facoceros comen la fruta caída del suelo
  • Tejedores, búhos, cálaos y cernicalos anidan en las ramas y troncos huecos
  • Lagartos, serpientes e insectos se refugian en los troncos cavernosos de los árboles antiguos

Las flores son espectaculares: grandes, blancas y cerosas, cuelgan de tallos largos y se abren al anochecer, atrayendo polinizadores durante toda la noche antes de marchitarse por la mañana. Todo el ciclo de polinización ocurre a oscuras.

El baobab en la cultura humana

En toda África los baobabs son lugares de encuentro, puntos de referencia y sitios sagrados. Algunos ejemplares antiguos se han usado como refugio, almacén e incluso como bar y oficina de correos: en Sudáfrica hay un famoso baobab hueco con espacio para decenas de personas. En muchas comunidades son centrales en el folclore y la espiritualidad, árboles que han velado por los pueblos durante más tiempo del que alcanza la memoria.

Para las comunidades de Ghana que recolectan nuestro aceite, el árbol no es un producto. Es parte del paisaje en el que crecieron, la fuente de la comida con la que cocinaban sus abuelas y el árbol bajo el que juegan sus hijos. Cuando decimos que nuestro aceite viene directamente de estas comunidades, ese es el contexto: una relación con el baobab que se remonta mucho más atrás que cualquier certificación o cadena de suministro.

El aceite: donde lo antiguo se encuentra con lo cotidiano

El aceite de Baobab se prensa en frío de esas mismas semillas, las que han alimentado comunidades, se han fermentado como condimento y se han tostado como bebida durante siglos. El aceite lleva un perfil equilibrado de ácidos grasos, vitamina E natural y una ligereza que le permite absorberse en la piel sin dejar residuo graso.

Se usa en rostro, cuerpo y cabello, el mismo aceite que esas mismas comunidades llevan generaciones aplicando sobre la piel y el pelo, mucho antes de que tuviera nombre INCI o apareciera en un estante de belleza.

Si quieres probarlo, aquí está nuestro aceite de Baobab prensado en frío. Y ahora sabes exactamente de dónde viene.


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