Complementos Esenciales
Los pequeños extras que hacen la rutina más fácil
Cada semana nos preguntan si vendemos manteca de Karité en tarros. No lo hacemos, y no vamos a empezar. Las bolsas y las cajas viajan mejor, gastan menos envase y mantienen la manteca cerrada, en vez de dejarla calentarse durante tres meses bajo el foco de una tienda. La manteca de Karité cruda merece que la protejan por el camino.
Lo que sí vendemos son recipientes vacíos, para que puedas trasvasar la cantidad que realmente usas y dejar el resto cerrado y fresco.
✨ Cuenco de calabaza vacío. Una fruta de verdad, cultivada, secada y vaciada a mano. Sirve tu manteca de Karité como se hace en la aldea. Bonito, ligeramente absurdo y profundamente satisfactorio. No hay dos iguales, y por eso es el mejor regalo del lote.
✨ Lata de metal vacía de 10 ml | 0,34 fl oz. Tamaño bolsillo. Cutículas, labios, el fondo del bolso. Aluminio en lugar de plástico, así que sobrevive a que te sientes encima y se rellena para siempre.
✨ Lata de metal vacía de 120 ml | 4 fl oz. El tamaño de la balda del baño. Trasvasa desde tu bolsa o tu caja y deja la grande cerrada.
✨ Frasco de vidrio vacío de 50 ml | 1,69 fl oz con cuentagotas. Uno ya viene con cada botella. Este es el de repuesto, para el neceser o para quien no para de pedirte el tuyo.
Solo recipientes. Llegan vacíos, se rellenan sin fin y están hechos para viajar junto a tu manteca y tu aceite.